REALIDADES SOBRE EL TDAH

Cada día acuden a mi consulta y a mis clases más padres preocupados porque sus niños, o incluso no ya tan niños, tienen problemas de concentración tanto en casa como en el colegio. Cada día son más los diagnósticos que se hacen de esta problemática. Tantos, que incluso se puede pensar que es un modo de callar a ese niño intranquilo, a ese niño revoltoso, o difícil de controlar en clase. A veces me da la impresión, que solo es una excusa para tomar una medicación que aplacará esa actividad de dicho niño, y hará que sea más fácil de manejar.

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Psicólogo en Salamanca Sara Moreno Pelaz Terapia Cognitivo-Conductual – Técnicas de Estudio

Vamos a ahondar un poquito más de mano de investigaciones y trabajos que pretenden descubrir las implicaciones tanto del problema como del diagnóstico.

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno controvertido. Sus principales características son la inquietud y la dificultad para concentrase en tareas complejas y durante largos períodos de tiempo. Es decir, lo que sería la atención sostenida. Por estos motivos, a menudo se “detecta” en el ámbito educativo, en los centros escolares.

No obstante, y dejando de lado las opiniones personales, que sobre este tema, son un millón, la comunidad científica ha alertado sobre el riesgo del sobrediagnóstico y de la sobremedicación, que lleva asociados dicho diagnóstico. Que además, y por si esto fuera poco, ha recibido numerosas críticas acerca de su validez, tal y como ha informado el propio Colegio Oficial de Psicólogos de España.

Un nuevo estudio publicado en International Journal of Qualitative Studies on Health and Well-Being ha puesto de relieve los conceptos comunes pero erróneos que hay en la comunidad educativa en torno al TDAH, con el objetivo de concienciar a la reflexión y otros medidas alternativas a la medicación, que se puede implementar en las aulas para mejorar los comportamientos que dichos niños puedan presentar.

Allen Frances, presidente del grupo de trabajo del DSM-IV, o lo que es lo mismo, el manual de diagnóstico en psicología, y autor de este estudio entre otros, expone que la explicación médico biológica del TDAH es la que más está extendida entre el profesorado. Y con ello, los profesores cambian su método de trabajo con los niños, transfiriendo la responsabilidad de la conducta del niño del sistema escolar, al sistema sanitario. De esto modo se entiende que ese problema médico individual impide la puesta en marcha de soluciones educativas que puedan funcionar para generar un ambiente de aprendizaje atractivo y propicio para mejorar su conducta. Teniendo en cuenta todo esto, y las creencias popularmente extendidas, los autores del artículo advierten que:

 

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Psicólogo en Salamanca Sara Moreno Pelaz Terapia Cognitivo-Conductual
  • El TDAH es a menudo confundido con inmadurez propia del desarrollo normal. Es decir, los niños más pequeños y por ello más revoltosos, y enérgicos, aquellos que les cuesta más mantener la atención por causas completamente naturales, son erróneamente diagnosticados como niños con TDA.

 

  • Ser diagnosticado de TDAH no explica la causa del problema ni implica la existencia de una enfermedad biológica subyacente. Se entiende el TDAH como la causa del comportamiento, no siento esto así, pues es simplemente la definición del problema. Hasta la fecha no hay ningún marcador biológico, ni prueba objetiva que pueda establecer la presencia o ausencia de dicho problema. Por lo que la categorización de un conjunto de comportamiento no implica la existencia de una enfermedad subyacente.  Por ello se anima a tener presente los factores ambientales que puedan estar influyendo en su comportamiento para buscar la causa, y no dar por hecho que la causa es la existencia del problema. Estos factores ambientales pueden ser por ejemplo: divorcio de los padres, pertenencia a una familia monoparental, abuso sexual en la infancia, problemas de sueño, determinados hábitos alimenticios, el uso de teléfonos móviles, poca exposición a la luz solar.. es decir de lo más variopintos; no pudiendo descartarlos sin haberlos evaluado.

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  • El cerebro del niño con TDAH no es diferente del cerebro normal. Se advierte pues que el peso del componentes genético en este trastorno se ha exagerado en la literatura científica.

 

  • Los estimulantes no han demostrado su eficacia a largo plazo. Es decir, los medicamentos para el TDAH no son eficaces a largo plazo, o de otro modo, los estudios han demostrado que no hay diferencias significativas entre los niños con TDAH medicados y los niños con TDAH  no medicados, e incluso se han llegado a encontrar peores resultados y efectos adversos, después de varios años, tras el consumo de la medicación.

 

  • El diagnóstico de TDAH conlleva serias desventajas para el desarrollo potencial del niño, como el efecto Pigmalion. Es decir, al ser diagnosticado de dicho trastorno las expectativas tanto de profesores como padres sobre las posibilidades del niño disminuyen, las cuales se convierten a su vez en profecías autocumplidas (efecto Pigmalion), además del prejuicio y estigmatización que conlleva sentirse enfermo o diferente. El efecto Pigmalion viene a decirnos que acabaremos actuando así como pensemos, es decir, si los padres creer que el niño no puede dar más de sí, puede ser que no le exijan más, no le alaben por sus méritos pues no les parezcan suficientes, se justifique determinado fracaso en base a dicho problema… y esto terminará por hacerle creer al niño que “él no puede”, que por su problema no puede conseguir nada mejor, y por ello disminuirá la lucha, y finalmente es esto lo que conseguirá claro. Pero no porque realmente no pueda, sino porque al creer que no puede ha dejado de luchar, y sin luchar, no se puede conseguir, pero ni él, ni nadie. Por tanto aplicar estos estereotipos hace que los niños padezcan baja autoestima, propia autoestigmatización junto a disminución de su autoeficacia. Este enfoque pues no motiva el cambio, ni propicia una mejoría en el niño, sino que lo que consigue es “conformarse con lo que nos ha tocado”.

 

  • Determinados cambios ambientales: incrementar la actividad física, fomentar el aprendizaje lúdico y reducir el número de alumnos por aula son eficaces en un 20% de los casos. Pero si además todo esto no solo se realiza en la escuela sino también en casa, el porcentaje probable o seguramente aumentará. Si las dificultades de concentración se tienen en tareas aburridas y largas, aprender un nuevo método de estudio también ayudará, un método que sea ameno, y que los niños se mantengan activos llevándolo a cabo. Antes de juzgarlo de manera negativa, ¡pruébalo!
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Psicólogo en Salamanca Sara Moreno Pelaz Terapia Cognitivo-Conductual

 

Fuente: Aída de Vicente y Cristina Castilla para Infocop. (Te Meermam, S., Batstra, L,. Grietens, H., & Frances, A. (2017). ADHD: a critical update for educational profesionals, International Journal of Qualitative Studies on Health and Well-Being.)