Vivir feliz empieza por tu actitud y tu lenguaje

Buenos días, hoy vamos a hablar del lenguaje que utilizamos.

Esto es importante dada la interrelación que tienen el pensamiento y el lenguaje. Por ejemplo Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf conceptualizan una hipótesis que denominaron hipótesis de Sapir-Whorf; en la que explica que el lenguaje es quien determina el pensamiento. Es decir, la forma de expresarnos determina la forma en la que pensamos La manera en que los individuos denominan o describen situaciones influye en la manera en que se comportan ante esas situaciones: “La manera en que los individuos denominan o describen situaciones influye en la manera en que se comportan ante esas situaciones.” Esto es lo que dicen en su hipótesis débil.

Y si esto es así, lo que decimos modificará cómo pensamos, cómo explicamos lo que nos pasa, influirá en la percepción que tenemos de ello y en cómo nos sentimos respecto a ello, incluso modificará nuestra actuación con respecto a ello.

Por tanto, quizá sea necesario tener más en cuenta nuestro lenguaje para modificar de esta forma nuestra pensamiento y con ello poder modificar nuestros actos y la forma en la que nos tomamos lo que nos ocurre.

En este punto no podemos dejar de explicar la forma de cambiar nuestro pensamiento; el lenguaje reactivo y el lenguaje proactivo. 

El lenguaje reactivo, el vocabulario, la construcción de las frases que utilizamos de este modo se resume en “No soy responsable, no puedo elegir mi respuesta“. Este lenguaje lo que hace es limitar nuestra capacidad de actuación, pone el locus de control en un lugar externo a nosotros, creemos que no somos capaces de actuar, nos vemos controlados por algo de fuera como puede ser una situación, el tiempo, nos vemos a la vez predeterminados, y decimos “tengo que”, “no lo permitirán”, “si eso fuera de otra forma”…

Sin embargo, contra este lenguaje reactivo, nos encontramos el lenguaje proactivo, que nos invita a hacernos ciertas preguntas para cambiar de actitud, este lenguaje nos llena de capacidad de actuación para innovar, disponer, analizar, y enfocar los problemas de una manera más libre, utilizando un locus de control interno, donde nuestra vida y decisiones son determinadas por nosotros mismos: “¿Cómo que no puedes hacer nada?¿Has examinado las distintas posibilidades?, ¿Estás seguro de que eres así?, ¿Debes hacerlo o has optado hacerlo?…

¿No os hace pensar ya solo con estos ejemplos?

Tenemos que comenzar a fijarnos en nuestro lenguaje e incluso en el de los demás, y no es porque uno de ellos sea más estético o más bonito, sino porque la forma en la que nos expresemos afectará a lo que pensemos y con ello a nuestro comportamiento.

Os dejo aquí una tabla con los cambios entre un lenguaje reactivo y uno proactivo, pero no os quedéis ahí, hay muchos ejemplos más de lenguaje reactivo que tendremos que cambiar por el proactivo.

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Psicologos Salamanca, Sara M Pelaz Psicologia