20 Segundos de Coraje

Hoy he visto una película que me ha hecho reflexionar, el nombre “We Bought a Zoo” donde el protagonista (Matt Damon) después de la muerte de su mujer queda a cargo de sus dos hijos aun pequeños y decide comprar un antiguo zoológico que años atrás se había venido abajo, con la intención de remontarlo.

Psicólogo en Salamanca
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Cerca del final de la boca de Matt Damon obtenemos una gran enseñanza que puedde aplicarse a un sin fin innumerable de situaciones. Matt Damon conoció a su mujer cuando paseaba mirando a los escaparates. Detrás de la puerta de una cafetería apareció esta mujer que se le antojó la mujer más bella del mundo. En ese momento decidió tomar el valor necesario de entrar y preguntarle: “Por qué una mujer tan hermosa hablaría con alguien como yo?”, a lo que la mujer respondió para su sorpresa, Y Por qué no?

Al contar la historia de ese momento hay una frase maravillosamente cierta: “Sabes a veces todo lo que necesitas son 20 segundos de coraje irracional. Literalmente 20 segundos de valentía vergonzosa y te prometo que obtendrás algo muy bueno a cambio.”

La racionalidad, los miedos, los prejuicios nos limitan constantemente y nos impiden en muchos casos arriesgarnos, dar un paso más. Si bien muchas veces hay que actuar racionalmente también hay momentos en los que la racionalidad debe quedar un poco de lado para poder obtener los resultados que esperamos.
Pero además pensemos, ¿qué es lo difícil de hacer algo? Empezar. ¿Qué es lo más difícil de empezar? El primer tirón… 20 segundos de loca decisión.
20 segundos de confianza en uno mismo.

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Yo lo doy todo por él.

¿Te sientes identificado/a?

A veces te cuesta aceptar lo bonito que te dicen y hasta le quitas importancia e incluso los regalos te da vergüenza abrirlos delante de quién te los regaló. Sientes que no vales demasiado, te cuesta tomar decisiones, y te obsesiona mejorar y complacer a tu pareja (y a los demás).

¿Sabías que una de las búsquedas más repetidas en internet es “Cómo complacer a mi pareja”?

Si piensas así , quizá tu personalidad es del tipo complaciente; según la clasificación que hace de los tipos de personalidad en relación con el amor la psicoterapeuta Dapphne Rose Kingma. 

Este pensamiento, esta forma de actuar te afecta a ti, te minusvalora a tus propios ojos, y es esto precisamente lo que hace que tu autoestima descienda, y no te valores como te mereces de forma que no te expongas ante situaciones que podrían ser gratificantes o prometedoras únicamente por el medio a la evaluación. En el caso concreto de la pareja que es lo que nos estamos centrando, también deteriora las relaciones.

Lo he tratado en forma femenina porque es algo que generalmente nos afecta más a nosotras las mujeres, pero no únicamente no se crean. También hay hombres con este tipo de pensamiento y personalidad.

¿Y qué puedo hacer para evitarlo? Aquí tienes unos pasos a seguir:

Autoestima Sara M Pelaz psicologia Salamanca
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  1. No te autocastigues. Analiza de forma realista tus defectos o fallos. Y quítate la losa que llevas encimad e tus propias acusaciones. ¿Son realmente tan horribles estos puntos flacos? ¿Amarías tú a alguien con ellos?
  2. Descríbeme como si lo hiciera otra persona. Es decir, trata de verte desde fuera, como si te vieras por primera vez. ¿Qué encontrarías atractivo o interesante en ti? Puede resultar difícil de primeras pero concéntrate…
  3. Renueva el concepto de ti mismo. Trabaja para aumentar tu autoestima anotando por ejemplo en una agenda todas las cosas buenas que oigas de ti. Puedes incluir también la persona que te lo dijo y el día y momento. Seguro que en unos días compruebas que las cualidades positivas superan a las negativas y comienzas a valorarte más.
  4. Deja de hacer cosas para que te quieran. Haz una lista de aquellas cosas que haces para satisfacer a tu pareja o a los demás. Si son demasiadas empieza a eliminar una por semana, y sobretodo no tengas miedo de decir “no”. Piensa en lo que tú necesitas. En ocasiones puedes incluso minusvalorar tus necesidades para cubrir las de los demás, hay que empezar a pensar en uno mismo.
  5. Aprende a recibir. Aprende a aceptar los elogios, regalos, halagos… sin pensar que no te los mereces. Acéptalo como vienen, si ellos los ven… ¿No será que realmente están ahí?
  6. Cuídate. Y podríamos añadir, y quiérete. Mima tu cuerpo y tu mente. Come sano, duerme las horas suficientes y sobretodo piensa en cuáles son tus necesidades. Date pequeños placeres. ¿Que por qué? Pues al mimarte comenzarás a quererte más, a valorarte, a valorar lo que haces y a sentirte bien con ello.Y esto es lo más importante pero además esto conlleva que los demás también te valoren más, porque irradiamos lo que sentimos, lo que creemos que somos. Amate.

PD: Mientras escribía esta entrada me estaba fijando en las correcciones que me hacía el propio corrector dentro del navegador de Internet y no deja de ser curioso que la palabra quiérete me la ponga como incorrecta y en su lugar me proponga cambiarla por quiéreme. ¿Será posible que todo esté tan preparado para darnos a los demás, pero nada a nosotros mismos? Esto no me hace más que reflexionar una vez más en lo mucho que se prioriza una imagen delante de los demás y la poca atención que se presta a la propia imagen que nosotros tenemos de nosotros mismos, y que en definitiva es la que marcará la imagen que podamos mostrar a los demás, y nuestro propio bienestar. En fin… tendremos que empezar a cambiar el mundo 😉 ¿Empezamos? 😀

Autoestima autoabrazo Sara M Pelaz Psicologia Salamanca
Autoestima autoabrazo Sara M Pelaz Psicologia Salamanca

¿Qué es una relación tóxica?

¿Qué es una relación tóxica?

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¿Cuando pensamos en ello qué es lo que se nos viene a la mente? ¿Una relación con problemas de comunicación en la pareja? ¿Una relación con mala gestión de las emociones? La realidad es que este tipo de relaciones pueden darse en todos los ámbitos; entre amigos, entre familiares, incluso en relaciones de trabajo por ejemplo entre jefe y empleado. Por supuesto también ocurre en las relaciones de pareja.

Estas relaciones son relaciones insanas, relaciones que enganchan, que obsesionan, nos podemos sentir atrapados en una red negativa de la que no se ve forma posible de salir.

¿Cómo sé si tengo alguna relación tóxica?

Analiza tus relaciones:

  • ¿A veces esa persona te hace sentir tan mal que prefieres no estar con ella?
  • ¿Consigue esta persona que te alteres hasta extremos, que tus nervios estén a flor de piel, que seas como realmente no quieres ser?
  • ¿Te sientes manipulado, sin escapatoria ante sus argumentos en tu contra?
  • ¿ Incluso de forma encubierta y sin saber cómo sólo por estar a su lado te das cuenta de que tú mismo estás cambiado, estás pensando en hacer o decir cosas que no son naturales en ti mismo?
  •  ¿Has pensado alguna vez que no mereces ese tipo de trato y has querido dejarlo, abandonarlo… pero no sabes cómo hacerlo? Incluso puedes haber llegado a pensar que no es tan malo, o que lo estás exagerando tú, en un intento de exculpar lo inexcusable. 

Estás entonces atrapado en una relación tóxica, que no te hace ningún bien y de la que no sabes escapar.

En este tipo de relaciones en el fondo pueden sufrir ambas personas, no solo una de ellas. Y todas tienen que implicar una falta de cariño o amor. En ocasiones es incluso un exceso de éste quién puede hacer que las relaciones se deterioren de esta forma. Estas relaciones conllevan un gran desgaste emocional, y se siguen de intentos e intentos infructuosos por salvar la relación. 

Tratamos de cambiarnos a nosotros mismos, tratamos de cambiar al otro, tratamos de no demostrar lo que sentimos, de evitar decir lo que pensamos, para con todo ello evitar las confrontaciones y los problemas. Pero sin éxito. Esto además aumenta nuestra ansiedad, nuestra falta de ganas de por estar con esa persona porque la relación no es una relación fluida, problemas de comunicación y ensuciando aun más la relación cuando pretendíamos lo contrario. Basta una mirada más intensa que otra, una palabra más alta que otra, una caricia distinta a otras… para que la mecha se active, para que de nuevo ocurra lo que estabas tratando de evitar por todos los medios.

Y enFeatured imagetonces… Si estas relaciones son tan incómodas y proporcionan tan pocos beneficios ¿Por qué las terminamos manteniendo? Las razones pueden ser muy distintas, pero en general todas tienen algunos puntos en común:

  1. Baja Autoestima: La autoestima es la auto-valoración que hacemos de nosotros mismos, la percepción que tenemos sobre nosotros mismos. La baja autoestima conlleva que no nos creamos merecedores de algo mejor, por lo que no lucharemos por algo superior a lo que tenemos dado que nos sentimos indignos de ello. Esto hace que cuando pensamos en estar sin esa persona pensemos que nunca más encontraremos a nadie más que quiera estar con nosotros, que no somos suficientes para nadie más, que bastante suerte hemos tenido de encontrar esta relación, por lo tanto trataremos de hacer lo posible porque ésta funcione, y sino nos mantendremos en ella a pesar de nuestra merma de felicidad.

Por el contrario también podemos creer que somos los salvadores de esta persona. Podemos ver los problemas que tiene esta persona y pensar que estamos ahí para ayudarle, para que pueda seguir adelante, que sin nosotros no podría, y si lo abandonáramos seríamos tremendamente crueles. Pero que nosotros veamos a esta persona con falta de ayuda no quiere decir que ella lo quiera recibir, ni que quiera cambiar, y ya decía Joaquín Sabina que es imposible ayudar a quién no se quiere dejar.

2. Dependencia emocional: También muy relacionado con la autoestima se encuentra la dependencia emocional. ¿Qué quiere decir esto? Esto quiere decir que tratamos de suplir nuestras propias carencias emocionales con el otro; es decir, tratamos que el otro supla esa carencia; poniendo nuestra felicidad y nuestras emociones en manos de otros que no somos nosotros, por lo que estamos dando el control de nuestra vida a la otra persona. Esta situación nos puede llevar a mendigar el cariño de la otra persona, a no saber vivir sin él; o más bien, a creer que no podríamos vivir sin él.

Dentro de esta misma dependencia emocional está el miedo a quedarse solo: pensar que sin esa persona no tendremos a nadie más, que no podremos conseguir nada mejor, o que nosotros no merecemos nada mejor. Tenemos miedo a afrontar la vida por nosotros mismos, sin alguien que al menos esté ahí para ayudarnos, escucharnos, o simplemente.. nos consuela saber que alguien está ahí; por muy poco que haga para estar. Además también tenemos miedo al cambio, miedo a lo que pueda pasar si nuestra vida da un giro, miedo a la incertidumbre, y a abrir nuevos caminos.

¿Qué es lo que puedo hacer para gestionar y cambiar una relación así?

Después de todo el análisis de este tipo de relaciones, lo que queda claro es que el problema no es la otra persona, incluso en este tipo de relaciones podemos decir que el principal problema no está en la relación como sí que suele darse en muchas relaciones sanas que acaban por deteriorarse dada la mala gestión, y el olvido de los refuerzos y la comunicación, premiando los castigos y la rutina. Aquí el problema no está ahí no, el problema está en nosotros. En nuestra baja autoestima, en nuestra falta de asertividad para hablar directamente de eso que no está bien, en nuestro miedo a la incertidumbre, nuestra dependencia, nuestra falta de confianza en nosotros mismos y nuestras posibilidades. 

Por tanto lo primera que tenemos que hacer será determinar cuál de todos estas facetas es la que está dañada en nosotros. Cuál es la actitud que estamos tomando ante la relación, pero lo más importante es autoevaluarnos y autoobservarnos, para ver como nosotros nos miramos a nosotros mismos y qué es lo que vemos.

Una vez hemos conseguido analizarnos ya solo tenemos que tratar de cambiar aquello que falla. Trabajar la autoestima, poner límites a nuestro malestar impidiendo que pase de un determinado punto prefijado de antemano, trabajar la asertividad para mejorar la comunicación… Porque algo está claro: el amor no es malestar, ni dependencia, ni miedo, el amor es todo lo contrario a esto, y si nos hemos quedado anclados aquí deberemos revisar nuestro punto de partida, nuestro camino y cual ha sido nuestra meta, porque si no es lo que estábamos buscando no podemos conformarnos con ello, si no nos aporta lo que buscamos, si no sentimos satisfacción, libertad, ganas de estar con esa persona… entonces no es amor.

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PD: Para más información busquen Ciara Molina.